Evaluación del rendimiento de cultivares.

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En la provincia de Buenos Aires el cultivo de avena (Avena sativa) es una de las especies más utilizadas dentro de las forrajeras anuales. Los últimos datos oficiales respecto de la superficie sembrada muestran un total de casi dos millones de hectáreas en la provincia de Buenos Aires y aproximadamente 8900 hectáreas en el partido bonaerense de Azul (INDEC, 2002).

 

Sin embargo, pese a su gran distribución y uso, “existe poca información a nivel local sobre los rendimientos alcanzados y distribución de la producción a lo largo del año” indican los profesionales de la Estación Experimental del INTA Cuenca del Salado, recogiendo la demanda del productor. Asimismo señalan que “es común la utilización de semilla propia o “bolsa blanca” a la hora de sembrar este tipo de verdeos, por lo que es necesario realizar ensayos que permitan conocer la productividad de las variedades comerciales y experimentales lo que aumentaría la demanda comercial de semilla mejorada.

 

Frente a esta situación se conformó un equipo de trabajo integrado por profesionales de la E.E.A. Cuenca del Salado (INTA) y de la Facultad de Agronomía de Azul (UNICEN) para generar datos locales en variedades de Avena. El objetivo de trabajo fue evaluar “el rendimiento de materia seca acumulada de variedades de avena utilizada como verdeo de invierno”, a través de un ensayo comparativo de rendimiento. Se evaluó mediante corte mecánico el desempeño como verdeo de invierno de 16 variedades de avena incluyendo variedades comerciales y experimentales.

 

En el ensayo participaron 16 materiales de avena

 

Según explican los profesionales “el ensayo se realizó en la Chacra experimental de la Facultad de Agronomía de Azul, sobre un suelo Argiudol típico sin limitantes de profundidad”. Se sembró de marzo del 2017, utilizando una sembradora experimental (5 surcos a 20 centímetros), en cuatro parcelas (1,4 m x 5m) de cada variedad y con una densidad objetivo de 250pl/m2”.

 

En cuanto al manejo agronómico el ensayo “se fertilizó con 80 kg/ha de fosfato diamónico aplicado al voleo inmediatamente después de la siembra, manteniéndolo libre de plagas, y malezas durante el período de evaluación”.

 

El momento de corte se determinó en función de la altura promedio. “Cuando la parcela alcanzaba aproximadamente 20 centímetros, se cortó la biomasa acumulada por encima de 5 centímetros”, cuentan los profesionales que en total se realizaron 5 cortes, en los meses de mayo, julio, agosto, septiembre y noviembre”. “La altura de corte se definió buscando un rápido rebrote y simulando la altura a la cual se aprovecharía con animales”.

 

Como parte del ensayo “el material recolectado se pesó en fresco y una muestra se llevó a estufa para determinar el porcentaje de materia seca y calcular la acumulación de materia seca por hectárea”.