En julio cayó la faena y el consumo de carne vacuna en la Argentina

La cadena de la carne sigue enfrentando un escenario de transición, en el que a pesar de las mejores perspectivas para el sector en el mediano plazo en julio se volvió a registrar una caída en el ritmo de la faena en los frigoríficos, que quedó un 9,2% por debajo de lo que se había procesado en el mismo mes del año pasado, de acuerdo al último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra).

“La industria frigorífica mantuvo un bajo nivel de actividad y cumple diez meses consecutivos de contracción”, advierte el informe. En julio se faenaron 934.000 cabezas, una cifra que no solo es casi un 10% inferior en la comparación interanual sino que es 1,3% menor a lo que se había procesado en junio de este año. El ritmo de faena estuvo entre los más bajos de los últimos 37 julios.

En la tendencia hay un dato alentador. Uno de los variables que incide es que los productores están reteniendo vaquillonas y vacas, una situación que disminuye la oferta de animales para ser faenados y la producción de carne, porque apuestan a producir más terneros por el mejor escenario económico para la ganadería.

Uno de los factores que incide en la menor oferta de animales es la tendencia a retener vacas y vaquillonas para producir más terneros.

Uno de los factores que incide en la menor oferta de animales es la tendencia a retener vacas y vaquillonas para producir más terneros.

“La continuidad del proceso de retención de vientres y el factor climático adverso (las inundaciones del otoño), son las principales causas de la contracción que viene experimentando la actividad frigorífica vacuna. Al respecto, durante el último mes la faena de hembras equivalió a 41,2% del total”, explica el informe de Ciccra.

 

En el acumulado de enero a julio, el ritmo de procesamiento en los frigoríficos tuvo una retracción de 7,4% en la comparación interanual y estuvo entre los cuatro peores años de los últimos 37.

 

El 92% de la carne que se procesó fue a parar a un mercado interno que también se viene achicando. Entre enero y julio, los argentinos comieron, en promedio, 55,2 kilos anuales por habitante, una cifra que está 7,8% por debajo del ritmo de consumo de la misma etapa del año pasado.

 

En los últimos diez años, solo hubo uno en el que se comió menos carne: el 2011, en el que cada habitante consumió 51 kilos. Lo habitual es que esta cifra alcance, por lo menos, los 60 kilos por persona, en uno de los países más carnívoros del planeta.

 

Las ventas globales también retrocedieron. El Senasa certificó exportaciones de carne por 12.106 toneladas en junio, un volumen que estuvo un 12% por debajo de lo que se había embarcado en el mismo mes del año pasado. Como abril y mayo fueron dos meses con “importantes mejoras”, en el primer semestre de 2016 las exportaciones cayeron un 1,2% en la comparación interanual.

“Los ingresos por ventas al exterior de carne vacuna llegaron a 449,3 millones de dólares, entre enero y junio de 2016, un valor que está 3,7% por debajo de la facturación del primer semestre de 2015. En materia de destinos, China se consolidó como el principal mercado para las exportaciones de carne argentina, con el 38% del total de cortes congelados y extra Hilton.

La cadena ganadera argentina sigue, además, sin poder aprovechar el cupo de la Cuota Hilton, la histórica crema del negocio ganadero. En junio se embarcaron 1.781 toneladas de estos cortes premium, lo que representa un 2% menos que el año pasado.

El ciclo 2015-2016 se cerró con una nueva subutilización del contingente otorgado por la Unión Europea: Argentina exportó 20.876 toneladas hacia ese mercado cuando tenía un cupo de 30.000 toneladas. Esto implica que utilizó el 69% del total, lo que significa que, al menos, hay una mejora del 4,2% respecto del ciclo anterior (2014-2015).