Tenemos rollos

Consideraciones sobre calidad, consumo y pérdidas de las reservas.

 

Las reservas forrajeras se basan en una transferencia temporal de un recurso mediante la utilización de diferentes tecnologías como lo son la confección de rollos, fardos, silos y otras alternativas. Es decir que son el recurso que, elaborado en un determinado momento del año, es utilizado en otro donde la falta de recursos lo hace necesario.

 

En el ámbito de la cuenca del salado bonaerense, si bien en los últimos años se ha incrementado de manera importante la utilización del sorgo diferido, el rollo sigue ocupando un lugar preponderante como reserva forrajera. Contemplando esta tendencia y con el interés de aportar pautas que permitan optimizar el uso de los recursos en la producción ganadera, los técnicos de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA sugieren orientar el manejo sobre el control de aspectos relacionados a “la calidad, el consumo y las pérdidas”.

 

Al respecto indican que “si bien la tecnología empleada en la confección del heno es de importancia, la calidad potencial del mismo estará determinada por el estado fenológico en que el recurso es cosechado (floración, grano lechoso, seco, etc.) y las especies que la componen (pastura, moha, rastrojos, etc.).

 

La henificación es un método de conservación de forraje que consiste en una rápida desecación por evaporación del agua contenida en los tejidos de la planta. “Esta humedad debe estar siempre por debajo del 25% en el momento de la confección y se estabiliza alrededor del 15% durante el almacenaje”.

 

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En lo referente al consumo de heno los técnicos indican que “se debe tener presente que es un alimento que, independientemente del recurso del cual se haya hecho, posee alto contenido de fibra (> 60%) por lo tanto su consumo se ve restringido”. Por lo general los consumos que se logran con éste tipo de reservas, hablando de cría, no superan los 9 kg de rollo por vaca por día.

 

Otro aspecto que destacan los referentes de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA en cuanto a la nutrición es que “en general, salvo rollos de alfalfa o pasturas con alto contenido de leguminosas, los valores de proteína son inferiores a los que requiere un equivalente vaca y menos aún a los requeridos por un animal en crecimiento”. Por lo tanto, “aquellas dietas en las que el rollo ocupa un porcentaje importante suelen ser restrictivas, lo que significa que el animal tenderá a perder peso”. Es importante, en estos casos, que el o los recursos que completen la dieta sean ricos en proteína tales como concentrados, campo natural verde, verdeos, y sean aportados en cantidad suficiente para completar sus requerimientos proteicos.

 

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El correcto manejo, desde que se inicia la confección del heno hasta que se lo suministra a los animales, ayuda a minimizar las pérdidas de calidad y cantidad. En ese sentido los técnicos explican que “los momentos del proceso en los que pueden ocasionarse pérdidas son durante la confección, almacenamiento y suministro del heno”.

 

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Respecto a la confección los técnicos indican que “es de fundamental importancia que el lapso de tiempo entre el corte y la elaboración del rollo sea lo más corto posible”. Días lluviosos, nublados, andanas escasas que exigen un número alto de pasadas de rastrillo o cualquier tipo de demora en la henificación aumentan las pérdidas. Durante el almacenamiento “es sustancial que los rollos se hayan confeccionado de manera compacta y el atado sea correcto, de ésta manera el material respirará menos, habrá menos entrada de agua y los rollos no se desarmaran, incluso durante el transporte”.

 

El lugar elegido para su almacenamiento debe ser alto para evitar el encharcamiento. El tapado de las hileras con trozos de bolsones de silo las protegerá, en gran medida, de las precipitaciones. Asimismo “el suministro de los rollos debe evitar que los animales tengan libre acceso para impedir que se desparrame y pisotee material durante peleas o el rascado de los animales”.

 

Pese a sus limitaciones nutricionales y el costo elevado de su materia seca digestible, el rollo conserva características tales como la capacidad para ser trasladado dentro y fuera del campo que lo hacen funcional a los sistemas agropecuarios, manteniéndolo vigente pese al progresivo aumento de los forrajes diferidos y el silaje de autoconsumo.

 

Para mayor información:

Chacra Experimental Integrada Chascomús (MAA-INTA). Mitre 202Chascomús.

Tel. 02241 42-5075 | 43-6690

Referentes: Ing. Agr. Esteban Melani.

E-mail: melani.esteban@inta.gob.ar