El cooperativismo tiene las mejores condiciones para producir carne

La producción de carnes es clave para el cooperativismo que nuclea a pequeños productores y está en condiciones de hacerlos, de bajar costos y aportar mejor calidad, aseguró el actual presidente de Coninagro Carlos Iannizzotto, durante su presentación en la Mesa de Carnes que el viernes concluyó en el auditorio central del predio ferial de Palermo, donde se realiza la 131ª exposición de Ganadería, Agriculturas e Industria.
Iannizzotto, en su presentación defendió el protagonismo clave que él cooperativismo puede ofrecer para la producción de carne por parte de los pequeños y medianos empresarios, en contraposición a los grandes productores.
Convertido desde noviembre pasado en el primer titular de Coninagro que proviene de una federación del interior (Fecovita) no relacionada con el sector cerealero ni lechero, Iannizzotto debutó en la tradicional exposición anual de la Sociedad Rural en el histórico predio de Palermo, así lo afirmó en declaraciones al diario cordobés “la Voz del Interior”.
“Podemos aportar mejor calidad, bajar los costos y aumentar la producción. En la ganadería argentina el cooperativismo puede bajar costos y ofrecer un producto terminado y comercializado con el que cuidemos al productor, al mismo tiempo que el bolsillo del consumidor”, dijo al disertar sobre “Desafíos y oportunidades de la cadena de las carnes”.
El titular de Coninagro, la confederación que agrupa a más de 800 cooperativas de productores de casi la totalidad de las economías regionales del país, explicó que la ventaja diferencial del sector para la producción de carnes (vacuna, aviar, porcina) es su condición de tener una “cadena integrada”, en la que una misma cooperativa puede permitir la cría, recría, engorde, a la vez que contar con frigoríficos.
Citó, a propósito de ello, los casos de dos integrantes de Coninagro: Uncoga (Unión de Cooperativas Ganaderas) y ACA.
Integrada por 29 cooperativas de Córdoba y de Santa Fe, Uncoga tiene los frigoríficos Sodecar y comercializa carne bovina y porcina para el mercado interno como externo. La segunda (ACA), a su vez, integrada por 154 cooperativas, cuenta con los frigoríficos Alimentos Magros y Fridevi, y se dedica a la comercialización interna y externa, así como a la certificación de raza, orgánica y campo natural.
Después de resaltar que tras haber perdido posiciones Argentina “hoy está integrada y la carne argentina es solicitada”, el mendocino se refirió a los desafíos que tiene el sector cooperativo para tener un mayor protagonismo en la producción pecuaria.
“El principal de esos desafíos es ver cómo hacer para que dentro de la cadena del sector haya una mayor integración y mayor reciprocidad en los precios, mejor política sanitaria y mejor comercialización, todo conducido a que se cuide el precio al consumidor, a que el productor siga incentivado con buenos precios y que todo esto nos lleve cada vez más a producir más y mejores carnes”.
Otro de los desafíos a resolver y que mencionó es la informalidad, que alcanza a 40 por ciento del sector de la producción de carnes.
“Esta ataca la salud del ali¬mento y representa una competencia desleal, que en última instancia afecta los costos. Si todos pagáramos habría más posibilidades de bajar costos y presión fiscal”, dijo.
Y destacó en ese sentido que el sector cooperativo, como Coninagro, “puede colaborar, y mucho, en eso por su forma de trabajar y por su forma jurídica, dado que la mayoría de las cooperativas tienen que estar en blanco, lo que favorece el control y evita la marginalidad”.
Citó también entre los desafíos el financiamiento y lo relacionó directamente con la posibilidad de producir atento al requerimiento del mercado externo