Sustentabilidad, autoproducción de alimentos y capacitaciones en penales de la Provincia

El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Juan Balbín, y el ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, firmaron un convenio de colaboración para implementar planes y acciones en temáticas agrarias dirigidas al personal penitenciario y a los internos de las unidades.

Las actividades se implementarán en todos los establecimientos penitenciarios de la provincia que cuenten con tierra disponible, para realizar las capacitaciones para la autoproducción de alimentos y actividades complementarias en materia agropecuaria, además de lograr espacios relacionales que propicien el acercamiento a la comunidad.

“Este compromiso es parte de las acciones que llevamos adelante en pos del objetivo de incluir socialmente a las personas privadas de su libertad, por ellos es que persigue el doble objetivo de brindar más herramientas de trabajo para los internos y cooperar para su reinserción social en un futuro”, puntualizó el ministro.

Por su parte, Balbín expresó: “Desde el INTA vamos a brindar el asesoramiento técnico, con la finalidad de que las personas que están completando una condena o terminando una condena, tengan la oportunidad de tener un oficio, tener un contacto con la tierra y la producción, pensando que, a futuro, puedan generar ese conocimiento, generar un valor y sentirse distintos por las actividades adquiridas”.

La rúbrica del convenio establece asimismo la creación de un Comité Coordinador, integrado por personal del ministerio y del INTA, para la ejecución de las actividades previstas, que incluirán también el desarrollo de proyectos y tareas de investigación supervisadas por ambas partes.

Además de formalizar las actividades que se llevan adelante, este convenio abre una puerta novedosa para la institución, y muy importante, que la compromete con nuevas líneas de trabajo. Esto comprende, en los complejos de las distintas unidades penitenciarias, algunas actividades que se realizan con los internos a través del ProHuerta y de los Proyectos Especiales de este programa, que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y ejecuta el INTA.

“Celebramos la formalización de este acuerdo de cooperación”, dijo Diego Ramilo, a cargo de la Coordinación Nacional de Transferencia y Extensión del INTA. Desde esa área, el instituto lleva años de trabajo junto a 60 unidades penales de todo el país. De ese total, más de un tercio están localizadas en la provincia de Buenos Aires. “Acompañamos a 19 unidades penitenciarias bonaerenses en las que, con el apoyo de los técnicos de diferentes sedes del INTA, llevamos adelante proyectos especiales del ProHuerta, capacitaciones en diversas tareas agrícolas, fabricación de herramientas, granja y producción de alimentos agroecológicos”, señaló el coordinador. “El objetivo de estas actividades”, agregó, “es fortalecer espacios de formación y producción como una herramienta de inclusión que, además de contribuir con la socialización de los internos y aportar a disminuir el índice de reincidencia, permita incorporar variedad de alimentos sanos y frescos para toda la comunidad del penal”, afirmó Ramilo.

En ese sentido, Eduardo Ezcurdia, director del CeRBAS y coordinador de las actividades del INTA con el gobierno de la provincia de Buenos Aires, agregó: “La novedad y lo distinto es que el Servicio Penitenciario Bonaerense llevará adelante, en aquellas unidades en que sus características lo permiten, otras actividades más allá del ProHuerta y de los Proyectos Especiales”.

Como ejemplo, Ezcurdia contó que en la Unidad 18 de Gorina – La Plata -, donde el INTA también tiene un convenio con el Ministerio de Agroindustria de la provincia, llevaría adelante tareas de horticultura más intensiva y extensiva en la chacra de la unidad. “Estaríamos articulando con dos ministerios, si sumamos al de Justicia, e involucraría a algunos internos de la unidad que tienen un régimen penitenciario de salidas más abierto”.

Otro caso destacado sería el del complejo penitenciario de General Alvear, que tiene una extensión de 500 hectáreas y cuenta con un tambo y una fábrica de quesos. Allí, además de continuar con las actividades del ProHuerta y de los Proyectos Especiales, “el INTA elevará una propuesta para mejorar el tambo, la elaboración de quesos y productos lácteos, además de proponer otras actividades productivas que podrían realizarse con los internos para, además de abastecer con alimentos a la Unidad, generar un excedente de producción”, explicó Ezcurdia.