Crisis lechera: la devaluación pega de lleno en la actividad y se recortan sus márgenes rentables

La reciente corrida cambiaria golpeó muy duro al sector agropecuario argentino. En este contexto, la lechería sufre el impacto de una serie de variables que recortan sus márgenes rentables. A la disparada de la divisa norteamericana, se deben sumar el fuerte aumento en el precio del maíz, la suba en combustibles y la fuerte presión impositiva, entre otros puntos.

El alimento balanceado registró un fuerte incremento, mientras que el gasoil representa un 17% de los costos de producción.

Un informe del sitio especializado en lechería Dairylando.com da cuenta de esta situación.  “En mayo de 2015 se inicia un desfasaje de los insumos con respecto a la leche, situación que continuó por 24 meses hasta abril 2017, cuando empezó una recuperación del precio de la materia prima”, señalaron.

Tras un breve período en donde el precio exhibió una leve mejora, el informe señaló que desde enero 2018, estas variables se dispararon otra vez, pero con una mayor intensidad. “Para alcanzar un punto de equilibrio frente al incremento de los insumos, el punto de equilibrio sería de 9 pesos por litro, equivalente a 30 centavos de dólar”.

La suba del dólar alteró el ritmo de una actividad que desde hace año vive inmersa en un clima de intranquilidad. En el caso de la lechería, desde Dairylando estimaron que  un 67% de los costos productivos son en esa moneda. Pero este no es el único aumento, y  agregaron que se deben sumar el incremento del alimento balanceado, con un 80% en maíz y 20% en pellet de soja y el sostenido aumento del gasoil, que representa un 17% de los costos de producción.

Un dato a tener en cuenta es que este análisis está elaborado en base a precios del mes de mayo. Distintos productores lácteos consultados por INFOCIELO coincidieron en señalar que en los dos últimos meses todas las variables vinculadas a costos de producción empeoraron de manera notoria. Ratificando esta tendencia, desde el sitio web advirtieron que “a partir de enero 2018, los costos de producir leche comienzan una escalada notoria hundiendo a la producción en un desfasaje no observada anteriormente en toda la serie”