Dulces mieles chaqueñas de alta calidad para el mundo

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) certificó la exportación de 630 toneladas de miel producidas en Chaco durante la campaña 2015-2016, cuyos destinos fueron Canadá, Indonesia, Japón y países de la Unión Europea. En la provincia existen 13 plantas de extracción habilitadas por el Organismo sanitario, dos de ellas funcionan además para homogeneizar la producción previa a la comercialización externa.

La productividad mielera del Chaco se desarrolla por el trabajo articulado del sector privado y el público. En este sentido, organismos como el Senasa, los institutos nacionales de Tecnología Agropecuaria (INTA) e Industrial (INTI) y el Ministerio de la Producción local han jugado un rol importante al acompañar y capacitar a los productores apícolas sobre cómo encarar la campaña, los tiempos en que se deben aplicar los tratamientos sanitarios, el manejo a desarrollar en los apiarios y las condiciones necesarias para habilitar sus salas de extracción.

Características

La provincia se destaca por poseer un sistema de cooperativas o asociaciones que nuclean a los productores apícolas y favorecen el acopio, elaboración y comercialización de la miel. Existen en la actualidad unos 2.300 productores apícolas que poseen alrededor de 84.000 colmenas.

La producción de miel en la provincia ha crecido de manera sustancial en los últimos diez años impulsada por la gran demanda del mercado internacional y representa para muchos productores su principal sustento económico.

En Chaco la producción apícola se lleva adelante principalmente a partir de la especie Apis mellifera, gracias a la adaptación adquirida a partir de un programa de selección genética, que permitió obtener abejas tolerantes a las principales enfermedades y a las condiciones climáticas de la región.

De enero a mayo de 2016 se registraron exportaciones de miel a los siguientes destinos: Alemania, Austria, Albania, Australia, Canadá, Francia, Holanda, Indonesia, Japón, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suiza.

La producción de miel tiene dos cosechas, una de primavera y otra de verano que coinciden con los picos de floración existentes de acuerdo a las características de la vegetación.

Los productores acopian su producción en las salas de extracción, establecimientos donde se realiza también el almacenamiento. Seguidamente, la producción es trasladada a las plantas de homogeneizado, en donde se cumple con el filtrado y fraccionamiento.

La provincia cuenta con una estructura de salas distribuidas en todo el territorio que permiten la reducción de los costos de traslado. Ellas son: Asociación Apícola Castelli ubicada en la localidad homónima; Cooperativa Apícola y Granjera la Misky Shumaj Limitada, en General Pinedo; Cooperativa de Productores Apícola Limitada (Copal), en Charata; Asociación de Apicultores del Sudoeste Chaqueño, en Villa Ángela; Mieles del Chaco de Grúas San Blas, en Sáenz Peña; Cooperativa Apícola Chaco Limitada, en General San Martín; Miel Apipel de Zunilda Beatriz Alegre, en General San Martín; Enrique Rimondino, en General San Martín; Cooperativa de Basail; Asociación Apícola Miel de la Tierra, en Fortín Lavalle; Proyecto Comunidades Toba Interfluvio en Güemes; Cooperativa de Productores Apícola Limitada (Copap), en Margarita Belén y Municipalidad de Villa Berthet en la localidad homónima.

Dos de los establecimientos mencionados funcionan además, como salas de homogeneizado fiscalizadas por el Senasa, ellos son, la Copap de Margarita Belén y Mieles del Chaco.

La Copap, funciona desde el año 2005 y actualmente está conformada por 32 socios que tienen sus emprendimientos apícolas en Resistencia, Barranqueras, Basail y General San Martín. Un dato a destacar es que esta planta posee aprobación de alimentos permitidos kosher –para el consumo de las comunidades judías– y halal –para las comunidades musulmanas–.

Mientras que Mieles del Chaco funciona desde mayo de 2014 en el parque industrial de Sáenz Peña y cuenta con una capacidad de procesamiento de miel a granel de 700 toneladas mensuales. Lo producido en esta planta y en la Copap se envasa en distintas modalidades para ser ofrecido a los mercados que así lo requieren.

El Senasa viene acompañando el crecimiento de la actividad en la región con capacitaciones sobre la normativa referida a la actividad apícola y brindando asesoramiento para la adecuación sanitaria de todas las salas de extracción de la provincia. La primera planta en recibir la colaboración del Organismo en el diseño de planos conforme la normativa sanitaria fue la Copap. El Organismo sanitario participó también en la confección de los planos de la planta procesadora Mieles del Chaco que cuenta con una superficie cubierta de 1000 metros cuadrados.

El Senasa se encarga de realizar la toma de muestras de miel en los acopios de exportación para remitirlas a laboratorios de red con el fin de controlar los residuos de medicamentos y pesticidas. Asimismo, realiza la certificación de las mieles de exportación.

De igual modo, la Regional Chaco Formosa del Senasa brindó asesoramiento al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en el desarrollo de plantas móviles de extracción de miel.

Mediante la Resolución Senasa 278/2013, fue creado el Programa Nacional de Sanidad Apícola, estableciendo sus funciones y las acciones a ejecutar principalmente en relación a las enfermedades de las abejas consideradas con mayor impacto productivo y económico: varroosis (Varroa destructor), nosemosis (Nosema apis, Nosema cerenae), loque americana (Paenibacillus larvae); loque europea (Mellissoccocus pluton), plagas parasitarias exóticas y enfermedades virales; así como también las enfermedades y plagas de las abejas, que no están presentes en la Argentina, que son causadas por Acarapis woodi, Aethina Tumida y Tropilaelaps spp, las cuales son incorporadas al Reglamento General de Policía Sanitaria de los Animales