Los desafíos que deberá afrontar Etchevehere y la incógnita sobre su política agropecuaria

Las elecciones legislativas del pasado 22 de octubre marcaron una inflexión en el rumbo de la gestión del presidente Mauricio Macri, que con un fuerte respaldo en las urnas busca implementar una profunda reforma en el ámbito laboral, productivo y tributario.

Este proceso incluye cambios en las primeras líneas ministeriales, y en este punto el presidente busca rodearse de funcionarios afines a su línea de pensamiento. En este escenario, se entiende el -no tan- sorpresivo enroque que se conoció ayer en Agroindustria de la Nación, en donde Luis Miguel Etchevehere, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) reemplazó al hasta ayer ministro Ricardo Buryaile.

Después del triunfo de Cambiemos en noviembre de 2015, el nombre que sonaba para ocupar el despacho del primer piso en Paseo Colón 982 era Etchevehere, que competía contra Ricardo Negri. Fogueado en los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), Negri llegaba con un alto perfil técnico y fue uno de los responsables del Plan de 13 puntos de Cambiemos para la cadena agroindustrial surgido en el seno de la Fundación Pensar, el “think thank” del PRO encargado de elaborar sus estrategias electorales.

Finalmente, y después de varias discusiones internas, el cargo fue para Ricardo Buryaile, un formoseño de extracción radical y vinculado a la dirigencia agropecuaria desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que tuvo un paso por la legislatura nacional tras las elecciones de 2009.

En las últimas semanas, y más allá del buen diálogo con el sector, el ex titular de la cartera agrícola nacional batallaba con varios frentes de conflicto: economías regionales en una situación delicada, apertura de importaciones y pérdidas de mercados externos sensibles, como el caso del biodiesel con Estado Unidos.

Este será el panorama que deberá afrontar el flamante ministro. A pocas horas de conocerse su designación, persisten las incógnitas sobre el rumbo de su futura gestión, pero se puede esbozar un rumbo preliminar. En las oficinas del Ministerio, en estas horas se vive un clima de acefalía, y si bien siguen las tareas administrativas, hay incertidumbre por el futuro inmediato y trascendió que las primeras líneas del Ministerio pondrán sus renuncias a disposición. En este contexto, otro punto que todo el sector agroindustrial sigue con expectativa es como quedará conformado su Gabinete, la incógnita es si habrá un profundo recambio o mantendrá a la actual estructura de secretarios y subsecretarios.

Con el recorte presupuestario para Agroindustria en 2018 del 3,4 por ciento como telón de fondo, es posible que más allá de los cambios de nombres lógicos en un nuevo proceso, se produzcan reestructuraciones profundas en organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y sobre todo en el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA). Fuentes del organismo sanitario consultadas por INFOCIELO destacaron que al menos por el momento no hay novedades sobre posibles reestructuraciones, pero desde ayer circulan versiones que indican que su presidente, Jorge Dillon, podría dejar su cargo, al igual que el presidente del INTA, Amadeo Nicora.

Desde las entidades gremiales del sector agropecuario, en líneas generales existe un cierto consenso y han sido prudentes en sus declaraciones. Sus primeras líneas destacan la labor de Buryaile, remarcan algunas cuestiones pendientes como puede ser economías regionales y SENASA y destacan como un capital favorable que el nuevo ministro conoce a fondo el sector. En este punto, habrá que seguir con atención como será el discurso de estas entidades, que en su concepción guardan profundas diferencias con la SRA.

Y este no es punto menor. Como decisión política, Macri busca blindarse y en esta nueva etapa designa en cargos claves a quienes considera aliados ideológicos. En este sentido, el entrerriano dio sobradas muestras de su fidelidad, con encendidos discursos desde el palco de la Rural denostando al kirchnerismo y también como fuente de consulta permanente de la Casa Rosada en materia agropecuaria.

Pero con temas pendientes en la agenda como las economías regionales, importaciones y organismos emblema como el INTA amenazados por un posible recorte en sus funciones, el nuevo ministro quizás tenga del otro lado de la vereda a quienes al menos, desde el plano discursivo, lo acompañan en este nuevo camino. Con el correr de los días, y en la medida que Etchevehere defina su Gabinete, se podrá vislumbrar el rumbo que tomará su gestión.